Huevos benedictinos en Madrid: cómo son los de Stillroom, junto al Retiro
Si buscas huevos benedictinos en Madrid con personalidad propia, hay un rincón en Los Jerónimos donde los preparamos todos los fines de semana con mimo, ingredientes frescos y un giro que los hace inconfundibles. En Stillroom, nuestro gastro cocktail bar de la Calle Moreto 9, a solo dos minutos andando del Museo del Prado y a un paso del Parque del Retiro, servimos brunch los viernes, sábados y domingos desde las 11:00. Aquí los huevos benedictinos no son un plato más de la carta: son el corazón de nuestra propuesta, en cuatro versiones que comparten una base cremosa de aguacate y un emplatado que entra por los ojos.
Dónde comer huevos benedictinos en Madrid
La pregunta dónde comer huevos benedictinos en Madrid tiene una respuesta clara si lo que apetece es un brunch reposado, a dos calles del Retiro y con una atmósfera que invita a quedarse. Nuestro local, pequeño y cálido, con baldas llenas de tarros de fermentación y un diminuto alambique de cobre, es el escenario perfecto para disfrutar de unos benedictinos que se salen del molde. Solo los servimos durante el brunch, así que la cita es de viernes a domingo a partir de las once de la mañana. No hacemos brunch entre semana, y los lunes y martes descansamos: quien quiera probarlos, que se guarde el fin de semana.
La ubicación ayuda a convertir el plan en algo más que un desayuno tardío. Estamos en Calle Moreto 9, en el barrio de Los Jerónimos, literalmente a un suspiro del Prado y del Real Jardín Botánico. Antes o después de los benedictinos, un paseo por el Retiro es el complemento natural. Y si la sobremesa se alarga, el domingo la tarde sigue con vermut hasta las 23:00, sin prisa.
Qué son los huevos benedictinos (y de dónde vienen)
Los huevos benedictinos clásicos son un plato de brunch que conquista por su sencillez y su contraste de texturas: un pan que hace de base —normalmente un muffin inglés—, una loncha de jamón cocido o bacon, un huevo escalfado con la yema líquida a punto de romper y una salsa holandesa suave y ácida que lo envuelve todo. El resultado es tibio, untuoso y profundamente reconfortante. Pero pocos platos tienen un origen tan nebuloso como este.

No existe una única historia verificada. Lo que sí hay son varias leyendas que sitúan el nacimiento de los huevos benedictinos en el Nueva York de finales del siglo XIX. Una de las más extendidas habla de un cliente resacoso que entró en el hotel Waldorf y le pidió al maître una combinación concreta para aliviar la mañana: huevos escalfados, bacon, tostada y holandesa. Otra versión apunta a un matrimonio habitual de un restaurante neoyorquino, los Benedict, que cansados de la carta de siempre, sugirieron al chef una variación que acabó llevando su apellido. Sea cual sea la verdad, lo cierto es que el plato cruzó el Atlántico, se instaló en las cartas de brunch de medio mundo y hoy es, probablemente, el rey indiscutible de los desayunos de fin de semana. La combinación de yema líquida y salsa emulsionada tiene algo adictivo que no entiende de modas.
Los benedictinos de Stillroom, a nuestra manera
En Stillroom no nos conformamos con replicar la receta de siempre. Nuestros huevos benedictinos llevan el sello de la casa desde el primer bocado. Para empezar, cambiamos el muffin inglés por una tosta de pan crujiente, que aguanta mejor la humedad del conjunto sin perder su textura crujiente. Sobre ella extendemos una base cremosa de aguacate que funciona como colchón vegetal y aporta una untuosidad distinta a la de la mantequilla. Encima va el huevo poché, que cocinamos con mimo para que la clara quede tersa y la yema se desborde en cuanto el cuchillo la roza. La salsa holandesa la elaboramos a diario, sedosa, con el punto justo de acidez que aligera el plato. Un toque de eneldo fresco despierta el conjunto, y los puntos de crema de remolacha y de mango que salpican el plato no solo visten de color, sino que aportan un contrapunto dulce y terroso que equilibra cada bocado. Todo va acompañado de una ensalada fresca que limpia el paladar y convierte el plato en una experiencia completa.

Esa base común se despliega en cuatro versiones, pensadas para distintos antojos. Las hemos resumido para que elijas la tuya antes de venir:
| Versión | Para quién es |
|---|---|
| De aguacate | La opción vegetariana y la más pura: aguacate, huevo poché, holandesa y eneldo, con el juego de cremas de remolacha y mango que le da alegría al plato. |
| De aguacate y jamón | Para quien busca un sabor más clásico sin perder la base cremosa del aguacate. El jamón aporta el punto salado que tanto le sienta a la holandesa. |
| De aguacate y salmón | La versión más fresca y elegante, con el salmón ligeramente ahumado que se funde con la yema líquida y convierte cada bocado en algo sedoso. |
| De aguacate y bacon | Para los que no perdonan el crujiente. El bacon va dorado justo para contrastar con la suavidad del huevo y la salsa. |
Las cuatro comparten el mimo por el punto del huevo y el emplatado colorido que nos caracteriza. No troceamos el aguacate: lo untamos generosamente para que cada bocado lleve su dosis justa de cremosidad vegetal. Y la holandesa nunca es un charco, sino un velo que envuelve sin empachar.
Con qué acompañarlos
Unos buenos huevos benedictinos piden una buena bebida al lado. En nuestro brunch el café es un imprescindible: lo preparamos con esmero para que el amargor natural dialogue con la grasa suave de la holandesa. Si prefieres algo más fresco, el zumo de naranja natural recién exprimido es un acierto seguro. Y cuando la ocasión pide un toque festivo, la mimosa —zumo de naranja con espumoso— convierte el brunch en una pequeña celebración.
Nuestra recomendación de la casa para acompañar los benedictinos es, sin embargo, un fermentado propio: el tepache de piña asada. Esta bebida mexicana, que elaboramos artesanalmente con piña asada y especias, tiene un punto ácido, ligeramente dulce y muy refrescante que limpia el paladar entre bocado y bocado de holandesa. El contraste funciona tan bien que muchos clientes repiten.
Cuándo y dónde probarlos
Los huevos benedictinos de Stillroom solo se sirven durante nuestro brunch junto al Retiro, que arranca los viernes, sábados y domingos a las 11:00. Viernes y sábado el local sigue abierto hasta la 01:30, así que la sobremesa puede alargarse sin mirar el reloj. El domingo el plan tiene premio doble: tras el brunch, la tarde se tiñe de vermut y la cocina no se apaga hasta las 23:00. Entre semana, los miércoles y jueves, abrimos solo en horario de tarde-noche, de 18:30 a 01:30, sin brunch. Lunes y martes cerramos.
Estamos en Calle Moreto 9, en Los Jerónimos, a dos minutos andando del Museo del Prado y a un paso del Parque del Retiro. La carta completa de brunch, con todas nuestras tostas, revueltos, bagels neoyorquinos, tortitas y tostadas francesas, la tienes en la carta de brunch. Y si buscas un plan tranquilo para dos, nuestro rincón también funciona de maravilla como cita romántica en Madrid, con la luz justa y la coctelería de autor como banda sonora de la velada.
El brunch, al detalle
Benedictinos, revueltos, tostas, bagels, dulces, café, mimosas y fermentados caseros: todo lo que se sirve de viernes a domingo desde las 11:00.
Preguntas frecuentes sobre los huevos benedictinos
¿Qué llevan los huevos benedictinos?
La versión clásica lleva un muffin inglés, huevo poché, jamón cocido o bacon y salsa holandesa. En Stillroom los preparamos sobre tosta, con base cremosa de aguacate, huevo poché de yema líquida, holandesa sedosa, eneldo fresco, ensalada y puntos de crema de remolacha y mango.
¿Cuál es el origen de los huevos benedictinos?
No hay una única verdad. Varias leyendas sitúan su nacimiento en el Nueva York de finales del siglo XIX: desde un cliente resacoso que improvisó el plato en un hotel hasta un matrimonio habitual que pidió una variación especial. Lo seguro es que se convirtió en un icono del brunch mundial.
¿Dónde comer huevos benedictinos cerca del Retiro?
En Stillroom, en Calle Moreto 9, Los Jerónimos, a solo dos minutos andando del Parque del Retiro y del Museo del Prado. Los servimos durante nuestro brunch de viernes a domingo desde las 11:00, en un local pequeño, cálido y lleno de personalidad.
¿Hay versión vegetariana de los huevos benedictinos?
Sí. Nuestra versión “De aguacate” es completamente vegetariana: prescinde de jamón, salmón o bacon y mantiene la base cremosa de aguacate, el huevo poché, la holandesa y el toque de eneldo, con el mismo emplatado colorido del resto.
¿Hay que reservar para probarlos?
No es imprescindible, pero sí muy recomendable, sobre todo los fines de semana. Nuestro local es recogido y las mesas vuelan. Para asegurarte sitio, puedes reservar mesa en nuestra web y venir con la tranquilidad de tener tu rincón esperándote.
Ven a probarlos este fin de semana
Los huevos benedictinos en Madrid no tienen por qué ser todos iguales. En Stillroom les hemos dado nuestra propia voz, con el aguacate como seña de identidad y un emplatado que alegra la mesa. Si te apetece un brunch sin prisas, con café, fermentados caseros y cuatro versiones de benedictinos que van mucho más allá del clásico, solo tienes que acercarte a Moreto 9. Mejor si reservas antes: te guardamos la mesa.
STILLROOM
The Art of the Invisible
Brunch viernes, sábado y domingo desde las 11:00 · Calle Moreto 9 · Los Jerónimos, Madrid
Mié-Ju 18:30-01:30 · Vie-Sáb 11:00-01:30 · Dom 11:00-23:00 · Lun-Mar cerrado · Tel. 619 21 36 16


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