La primera visita a Makro Paseo Imperial: el equipo se pone en marcha

Hay momentos que no aparecen en ninguna carta. Momentos que ocurren antes de que se encienda la primera luz, antes del primer cóctel servido, antes incluso de que el local huela a lo que va a oler. Este es uno de esos momentos. Y queríamos contarlo.

Un martes de marzo en el Paseo Imperial

Esta mañana, el equipo fundador de STILLROOM ha pisado por primera vez las instalaciones de Makro en el Paseo Imperial — no como clientes individuales, sino como marca. Como proyecto. Como equipo.

Alejandro, CEO y socio del proyecto, lideraba la expedición con esa energía tranquila que tiene cuando está construyendo algo. A su lado, Enzo Ruiz, nuestro director creativo y head bartender, director creativo y operativo, caminaba entre pasillos de vinos y destilados con la mirada del alquimista que sabe exactamente qué está buscando — aunque todavía no haya llegado el momento de cogerlo. Matías, supervisor de operaciones del local, iba tomando nota mental de logísticas, volúmenes y flujos. Y John Guerrero, consultor del proyecto a través de ChefBusiness, cerraba el grupo documentando lo que otros construyen.

Nadie compró nada hoy. Y eso, paradójicamente, es lo más significativo del día.

Por qué esta visita importa

En STILLROOM creemos que la excelencia no se improvisa. Cada ingrediente que llegará a nuestra barra, cada base que compondrá nuestras prelaboraciones, cada producto que sostenga nuestros cócteles de autor tiene que pasar primero por el filtro del equipo. No delegamos ese criterio en nadie.

La visita de hoy fue, ante todo, un ejercicio de reconocimiento. Saber qué hay disponible, entender qué nos interesa, contrastar proveedores, calibrar calidades. Enzo ya tiene en mente el mapa de ingredientes de nuestra carta líquida — las frutas para los shrubs, las bases para los syrups, las especias que dialogarán con nuestros destilados. Hoy empezó a hacer ese mapa tangible.

Y porque la apertura no espera. La fecha se acerca y hay que tener cada pieza en su lugar antes de que se encienda la primera luz en Calle Moreto 9.

Lo que viene

Esta visita es solo la primera de muchas que conformarán la cadena de suministro de STILLROOM. En los próximos días vendrán las primeras compras, la llegada del equipamiento pendiente, los últimos retoques al espacio y el inicio de los ensayos de barra con carta en mano.

Lo invisible se está volviendo visible. Y muy pronto podrás vivirlo en persona.

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